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sábado, 27 de noviembre de 2010

Nace Dormix, primer fármaco para la inducción del sueño infantil


Abril de 2064, los Laboratorios ÁNDRIDE lazan al mercado DORMIX, primer fármaco que actúa en el córtex cerebral induciendo al sueño. El fármaco, que se presenta en monodosis autoinyecables, no es un sedante sino un principio activo que actúa sobre las áreas del cortex cerebral que rigen el sueño y llevan al individuo a la fase REM en tan sólo unos segundos. Por sus propiedades únicas, y su ausencia total de efectos secundarios y contra indicaciones, DORMIX está prescrito para cuadros de insomnio crónico e, incluso, para pacientes en estado terminal, ancianos y niños con desordenes del sueño.

En pocos meses, el 74% de los pediatras españoles recetaban de manera habitual DORMIX a niños de entre 1 mes y 5 años, y se calcula que más del 93% de los niños nacidos entre 2065 y 2072 tomaron DORMIX en algún momento de su infancia.

Muy pronto, a esos niños criados con DORMIX se les denominó la “generación durmiente”, entre la que era habitual reconocer signos de retraso motriz, intelectual, psicológico y emocional. Diversos estudios demostraban que en torno al 35% de esos niños dormían una media de entre 18 y 20 horas diarias, lo que les impedía un desarrollo adecuado a todos los niveles, ya que carecían de las horas necesarias de interacción con su entorno en un estado de vigilia.

Tras diversos casos de niños y ancianos fallecidos por deshidratación, después de más de 3 días de sueño continuado, inducido por repetidas dosis de DORMIX, los medios de comunicación se hicieron eco del fenómeno, y las autoridades sanitarias no tuvieron más remedio que intervenir activamente, realizando diversas campañas de concienciación sobre el uso responsable de este fármaco, y otros clónicos que se lanzaron al mercado con diferentes usos, y que también actuaban en diversas áreas del córtex cerebral, controlando algunos impulsos para gestionar el apetito o el deseo sexual...

- Mamáaaaaaa, mamáaaaaaa...
- Chata, chata, es el niño, se ha despertado...
- Ya voy, ya voy...

domingo, 26 de septiembre de 2010

Fantasías maternales animadas - Vol. 1


Podríamos decir que mi vida real corre paralela a la fantasía. Podríamos afirmar que vivo más de una vida gracias a mi facilidad de tener varias “ventanas de Windows” abiertas en mi cerebro.

En mis fantasías animadas maternales de ayer y de hoy, imagino que las mamás del parque son mis amigas de la red. Esas que me leen y a las que leo, con las que comparto opiniones y experiencias y, en algún que otro caso, un sentimiento de amistad en la distancia.

Y escucho como hablan con sus hijos y los llaman por sus nombres y empiezo a atar cabos, y me convenzo de que esa morena de ojos grandes es mamá (contra) corriente, y luego pienso: no, ese niño es muy mayor para ser el suyo; o que aquella otra mamá de pelo rizado es Ileana de tenemos tetas, para luego discurrir: no, si ella vive en Canarias...

Con las mamás blogueras me pasa como con los cibernovios – o como me pasaría con los cibernovios, si alguna vez hubiese tenido uno – que me da miedo conocerlas por el temor de que lo que nos unió en la red lo separe la proximidad física.

Y así paso las mañanas de sábados entre toboganes, palas, y cubitos y madres imaginarias... amigas en la distancia.

jueves, 10 de septiembre de 2009

A dormir...

No, no, no, no quiero dormir. Aunque tengo sueño… pero no quiero dormir. Estoy aquí jugando con papi… pero tengo sueño ¡¡¡¡uaaaaaaa, tengo sueño, uaaaaaaaaa!!!

No, no, mami, así no, no me pongas así, que me duermo, no, no me mezas que se me cierran los ojos, nooo… no quiero dormir, tengo muchas cosas que ver, la luz del humidificador, la pelota que está en el suelo…


Bueno, chupo un poco de leche de la teta de mami, total, está aquí y está tan rica. Tengo sueño, se me cierran los ojos y mami canta tan bien…

Pero, no, no, no, no quiero dormir… mami, mami mira Mickey, mira el ventilador…no quiero dormir…


Un poco más de teta, vale… se me cierran los ojos y ese balanceo me deja adormilado, que a gusto estoy, se me cae la mano, se me escurre la boca de la teta de mamá…

Pero no, no, no, no quiero dormir… ¿qué es esto? la nariz de mamá ¿y estos agujeros? ¿qué habrá dentro? Vaya, parece que a mami no le gusta que le meta el dedo ahí ¿por qué será?

Pero se me cierran los ojos, mami me acaricia la cabeza y los párpados se me caen y relajo las piernas, y me acurruco con mamá, que huele tan bien y está tan blandita. Mi respiración se ralentiza, empieza a ser rítmica, tranquila, me duermo, me duermo… me dormí.

lunes, 15 de junio de 2009

Una pieza de Lego

De pronto me di cuenta de que mi niño se estaba atragantando con una pieza de Lego. Le metí el dedo en su pequeña boca y le saqué una pieza amarilla. Pensé ¿las piezas de Lego son tan pequeñas? Esta pieza era de un sólo módulo, más pequeña de lo que yo recordaba… Volví a introducirle el dedo en la boca y ahora sacaba una pieza blanca, esta vez me había costado mucho más introducirle el dedo. Parecía que la boca de mi niño era cada vez más diminuta.

El tiempo se paraba y, de repente, volvía a ver como yo misma sacaba primero la pieza amarilla y luego la blanca.

Mi niño clavaba sus ojillos sobre los míos, pidiéndome ayuda, como aquella vez que vomitó y sentía que se atragantaba. Pensé que aún le quedaba otra pieza en la boca, opté por darle un fuerte golpe en la espalda. Estaba convencida de que, con lo burra que puedo llegar a ser, la pieza iba a salir, sí o sí. Pero entonces, al tocar su espalda para localizar el sitio justo donde golpearle, noté como la pieza, del mismo tamaño que las anteriores, sobresalía en su piel. Entonces me escuché a mi misma decir: Ay mamá! Como una niña pequeña que reclama a su madre para que la saque de ese gran lío…

Entonces me desperté y al darme la vuelta en la cama, sentí que mi niño estaba ardiendo de fiebre…