El capitalismo y el consumismo tienen su lado bueno, que os lo digo yo – que de eso entiendo - sin ironía ninguna. La ley del mercado te obliga a ser el más amable, el más sonriente, el más moderno, el más comprensivo, el que más se alinea con tus necesidades para que te elijan, para ser tú el buda máster, el que se lleva el gato al agua... Este es el caso de la Fundación Jiménez Díaz (FJM), un hospital de gestión privada que da servicio al sistema sanitario público de la Comunidad de Madrid, el de nuestra amiga Espe, vaya.
Pues bien, el viernes nos plantamos allí a hacer una visita a las instalaciones - que ya conocíamos, mi niño nació allí hace 3 años y medio - y salí con la boca abierta, muy abierta, gratamente sorprendida pero, como en el chiste, me preguntaba: ¿seré yo mi "arma"?, ¿seré yo la malpensada que le busco los 3 pies al gato y se los encuentro?
Pues no lo sé, esa duda la dejo abierta para quien me pueda ratificar o desmentir la siguiente afirmación: Este es el rollo de sistema de libre elección sanitaria de la Comunidad de Madrid, que te permite elegir el especialista y el hospital en el que quieres ser atendido. De esta forma, la FJD necesita hacer sus labores de marketing para pasar cuantas más facturitas mejor a nuestra amiga Esperanza… ¿Cómo lo veis? ¿Será eso?
Pues en honor a la verdad, allí todo fueron sonrisas, colaboración y buena voluntad (real o de marketing). Desde la buena organización de la charla previa, en la que escuchamos a todo el personal implicado en un parto y en el posterior puerperio: matronas, pediatra, anestesista y ginecólogo, donde repasaron el recorrido que nuestros niños y nosotras mismas haríamos en el hospital, hasta los conceptos que se barajaron como apego, lactancia materna temprana, piel con piel...
Todo esto no habría sido demasiado disonante si no hubiese vivido allí una experiencia personal no demasiado grata, cuando nacio mi niño. En la que me devolvieron a casa porque no estaba aún de parto con una frase lapidaria: - No vuelvas hasta que no te dobles de dolor; En la que pude disfrutar de lavativa y episiotomía de las guapas; En la que sufrí la ausencia de mi niño durante sus primeras dos horas de vida con su posterior “enchufe” a un biberón porque si lloraba tenía hambre y debíamos darle una "ayuda"– menos mal que nada pudo con su afición a la teta y pudimos disfrutar de nuestra lactancia durante 2 añitos y medio más.
Pero ¿a que no sabéis lo que más me escamó de todo? ¿lo que definitivamente me hizo sospechar de una conjura marketiniano – comercial? Pues algo sencillo, modesto, pero raro-raro en un hospital… nos dieron un refrigerio. Sí, unas sencillas aguas, zumos, frutas y galletas… una deferencia al batallón de madres que estábamos allí a las 2 de la tarde. Me quedé loca por lo inusual, por lo delicado, por lo amable…
Pero, siendo objetiva y en honor a la verdad, debo decir que estoy contenta, que me encanta el cambio, que es justo lo que yo quería para mi niño y para mí: nada de episiotomía, nada de rasurado, ni lavativa, piel con piel, lactancia a tope, puedo andar, puedo beber, tengo la posibilidad de usar pelotas para pasar la dilatación, puedo elegir entre diferentes posturas para parir (nada revolucionario pero dando algo más de margen a la típica posición de parto), existe la posibilidad de analgesia alternativa…
Bueno, bien… no hay bañeras, te comes tu vía y tu oxitocina artificial, no se puede parir de pie, el discurso tampoco es revolucionario, pero al menos los chicos de Capio lo están intentando.
¡Enhorabuena! parece que la cosa cambia, aunque sea a base de consumismo… bendito consumismo, lo dicho: ¡viva el mal, viva el capital!

Por si te sirve, te diré que las cosas están cambiando en muchos hospitales madrileños que -por ahora- no son de gestión privada. Véase La Paz, Maternidad de O'Donnell, Infanta Leonor, etc. Las cosas mejoran, eso no quiere decir que sean perfectas, pero al menos la actitud está siendo distinta.
ResponderSuprimirPiensa bien tu plan de parto, háblalo con tu matrona, comunica al personal sanitario (más bien tu chico) cuando ingreses lo que quieres y fundamentalmente lo que NO quieres.
Y confiemos en que todo eso que te han contado sea cierto.
Porque sino lo es, ya nos encargaremos por estos lares de publicitarlo a voz en grito y de hablar con quien haga falta para que se sepa la verdad.
Pero primero, vamos a intentar confiar, vale?? :D
Muak!
Lo ves... si es que soy una mal pensada...jajjajaja...
ResponderSuprimirNo, en serio, me alegro de que las cosas estén cambiando, ya era hora, verdad?
Sabes que seguiré tus consejos y todo saldrá bien.
Muchos besos Belén,
Begoña
yo di a luz en Barcelona y el hospital hasta dio una charla sobre cuánto habían cambiado las cosas ( mi hija nació hace 10 años en un horror de parto) y a la hora de la verdad ... otra pesadilla... creo que ya toca que las cosas cambien de verdad, no sólo de boquilla
ResponderSuprimirGracias H* por tu comentario... es importante que las cosas cambien... y está vez estoy sorporendida para bien, lo cual no es muy común.
SuprimirBesos
Begoña
eres una canta mañanas, además de una hortera y paleta. Si no te gusta, por que vas? no creo que te echen de menos. Yo he tenido muy buenas experiencias en mis numerosas visitas a ese hospital y ninguna queja. Y si vas a una charla vas a escucharla, no a comer, esque eres de las que irias con el "taper"... despiertate de tu nefasto mundo "socialista" (si se puede llamar asi, ya que el actual ni se asemeja), que ellos no te van a dar ni una galletas, con suerte te dan una ración de paro.
ResponderSuprimirGracias a todos por los comentarios, en especial a este último Anónimo, que me hace sentirme como una diva bloguera, amada y odiada a partes iguales. Ahora sí, estoy totalmente satisfecha con este blog... cuando recibes tu primer ataque feroz, insultante y muy enfurruñado ya eres importante. Gracias amigo o amiga anónima :-)
ResponderSuprimirBesos
Begoña
Me he animado a escribirte porque hace poco he dado a luz a mi tercer hijo en la Fundación. Mi experiencia en los tres partos que he tenido ha sido completamente diferente de uno a otro. Me he dado cuenta que si todo va bien, guiarte por tu instinto es lo mejor, como dices en tu nuevo post. Pero si algo va mal, tienes que confiar en los profesionales que te atienden y hacer lo que te digan, que será lo mejor para tí y tu bebé. Lo digo con la experiencia de mi segundo parto... pero ahora mi niña está sana y eso es lo que cuenta. Mi tercer parto también ha sido en la Fundación y estoy encantada. Estuve en la pelota, de pie, sentada... y al final dí a luz tumbada de lado que era lo que me pedía el cuerpo. Fue un parto estupendo y guardo muy buen recuerdo, pero también es verdad que fue un parto muy fácil y rápido, en tres horas tenía a mi niño en brazos, piel con piel y muy bonito, todavía me emociono. Espero que tu también disfrutes de tu parto. Besos.
ResponderSuprimirHola María, gracias por compartir tu experiencia. Estoy totalmente de acuerdo contigo, de hecho mi postura es secilla, yo no pido mucho: que no me separen de mi niño al nacer y evitar, en la medida de lo posible la episotomía...
SuprimirBesos
Begoña
Plan de parto amiga mía!!! plan de parto que has de presentar a tu matrona y al hospital YA!!!! Ya velaré yo porque tu niño se quede ahí bien pegadito a ti :D
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