viernes 22 de enero de 2010

Mi hijo no es un mono de feria


"Mi hijo no es un mono de feria" – ahora comprendo estas sabías palabras pronunciadas por la insigne Belén Esteban – bueno, en realidad esta frase es de María José Campanario, pero, en mi opinión, queda mucho mejor citar a la Esteban que a la "mustia" de la Campanario.

Pues eso, que qué gran verdad resumida en sólo siete palabras.

Baila, canta, di papá, ahora mamá, y esto ¿qué es? ¿y cómo hace la vaca? Por dios, que estrés, si es que me pongo nerviosa sólo de pensarlo.

Así discurre cualquier reunión familiar de mi niño y el pobre, es tan simpático (esta afirmación no es simple amor de madre, la voy a demostrar en este mismo párrafo con algunos datos contrastables), que accede a todas la peticiones de su público de buen grado, paciente, sonriente, encantado de satisfacer a tíos, abuelos, primos cercanos y alguno lejano.

Confieso que, a veces, soy yo misma la que entro en la vorágine de peticiones, para hacer ver todas las cosas que sabe mi niño - ¿y dónde tiene mi niño la nariz? ¿y la cabeza? ¿y la mano? ¿y la oreja de mamá?… y cuando me doy cuenta pienso: ¿será mi niño el mono de feria que se ha escapado del circo de la Esteban?

jueves 31 de diciembre de 2009

A comernos el 2010...

Hemos escapado bien al 2009, la crisis nos ha respetado y la salud perdida, la encontramos en la Fundación Jiménez Díaz. Sin duda, el asunto de la salud ha sido el episodio que nos ha deparado el hecho más desagradable (y algo traumático para mí) en este 2009 que ya acaba.

De cualquier forma, no nos podemos quejar, ha sido un buen año. 365 días de descubrimientos, de emociones, de retos, de dudas, de satisfacciones, de más miedos y alguna que otra preocupación. Ha sido el año en el que mi niño ha dicho mamá y papá (con mucho más esfuerzo), ha aprendido a bailar, a jugar y a reírse.

En lo laboral ha sido también un año apasionante. En una fase en la que creía que ya sabía casi todo de la profesión, en mi empresa abrimos una ventana inexplorada y desconocida, que nos ha servido para renovarnos, reinventarnos, ponerlo todo boca abajo y darle en las narices a la maldita crisis. Crucemos los dedos, pero creo que estamos en el camino… y esa ventana abierta ha sido clave en mi forma de ver y entender la maternidad (y de relatarla a través de este blog que cumple un año), porque me ha puesto en contacto con otras madres que sienten y piensan igual que yo, y he descubierto que sí, que soy un bicho raro, pero que hay más de mi especie por ahí, criando a sus hijos con las entrañas, con amor y sin métodos inhumanos… espero que estemos en la buena senda.

¡Salud y suerte para el 2010! El resto, me temo que toca trabajarlo…

miércoles 9 de diciembre de 2009

Que me toque la lotería, que me toque la lotería...

Últimamente mis palabras parecen premoniciones, cuando abro la boca se conjuran los astros para que lo que digo se haga realidad. La cosa está tan peliaguda que me doy miedo…

“Tiene que ser horrible tener a un niño malito en el hospital”, maldita la hora en la que pronuncié esas palabras… la madrugada siguiente, a las 3 de la mañana, nos íbamos a urgencias, con el niño con 40 de fiebre. 13 horas más tarde nos quedábamos ingresados en la habitación 2406 de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid – para los curiosos os diré: broncoespasmo y neumonía – un completo típico de estas fechas.

Para regocijo de mi amiga Amalia (diario de una mamá pediatra), y para ser justos, nos han tratado de maravilla. Todo el personal, de urgencias y de planta, han sido extremadamente amables y cariñosos con mi niño, me consta que se preocupan por cada uno de los niños que están ingresados, los conocen perfectamente por su nombre, aprenden sus gustos, inventan trucos para que cualquier manipulación que tengan que hacerles sea lo más llevadera posible y no me queda más que darles las gracias porque han conseguido que estos 5 días sean mucho más llevaderos.

Me quedo con una frase que nos dijo una veterana enfermera: “Nos acordamos de todos los niños, de los que se van y de los que no salen…”. Cuando oí esas palabras se me saltaron las lágrimas, porque efectivamente eran ciertas, ella reconoció al niño que compartía la habitación con mi hijo, al que había tratado cuando nació prematuro en ese mismo hospital.

Y el problema no son esos 5 días en el hospital, lo peor son los que dejas allí, los que sabes que afortunadamente se pondrán mejor, aunque tengan que pasar una larga temporada ingresados, y los que temes que no saldrán, que no serán capaces de superar sus dolencias y dejarán padres desolados.

Pues eso, que después de esto, no paro de pedir que me toque la lotería, a ver si soy capaz de atraer la suerte…

Muchos recuerdos a todos los niños de la 4ª planta de la Fundación Jiménez Díaz, en especial a la pandilla del moco (únete que somos pocos…)- todos los enfermos de respiratorio-, a las enfermeras, auxiliares y médicos y al personal de urgencias que fueron eficientes, amables y cariñosos.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Grandes excusas

Tengo unas excusas excelentes para haber tenido el blog tan abandonado. Son dos palabras que sólo oírlas provocan temblores e, incluso, espasmos: mastitis y gripe A, ¡toma ya!

Primero empecemos con la mastitis (sí, esa cara de dolor que estáis poniendo está justificada, porque efectivamente, duele mucho). Una mañana, estaba acabando una reunión y, de pronto, empecé a sentir un fuerte dolor en un pecho, tanto, tanto, que no tuve más remedio que sostenérmelo ligeramente. Podría haber parecido una burda estrategia para ganar esa cuenta, pero creo que mi cara no transmitía ninguna sensación de insinuación, sino más bien de noche de resaca.

Empecé a sentirme fatal y gracias a los consejos de unas compis me fui al médico. El resto de la historia se resume en: mareos, temblores, fiebre, dolor, un poquito de antibiótico mezclado con unos gramitos de anti-inflamatorio, un pelín más de dolor... y listo.

La moraleja del tema para algunos ha sido: lo ves, si no estuvieras dándole el pecho al niño todavía... Y será que la mastitis me ha dejado sin ganas de guerra, porque contesté con un simple: ya ves... así somos las madres.

Y ahora vamos con la gripe A. Yo no soy médico, ni Ministra de Sanidad, ni siquiera, Consejera de Salud de la Comunidad de Madrid (que es más que Ministra de Sanidad, claro) y no seré yo quien cuestione las acciones de las autoridades sanitarias de nuestro país... pero, permitidme que os cuente mi experiencia y que sospeche que esto está siendo una verdadera ida de olla general.

Me explico, mi niño está pasando por lo que yo considero un resfriado, de los que ya ha tenido unas decenas: mocos, tos y fiebre... bueno, pues me dice la pediatra: "esto, en otro momento, sería catarro común, pero ahora es gripe A, y como tu hijo esta en el grupo de riesgo (ha tenido bronquiolitis y parece ser que eso es el asma de lactante, es decir asma del de toda la vida...), pues Tamiflú al canto". Vale esta cita no es literal, pero por ahí iba la cosa.

Esas palabras hicieron en mí el mismo efecto que el final de "Love Story", es decir, que cayeran por mis mejillas dos lagrimones de película. Lo sé, lo sé... no era para tanto... pero si vierais el papelito de las contraindicaciones del Tamiflú de los huevos... me comprenderíais y más si tras el papelito me dice: "y esto es en adultos, así que en niños mucho más, porque ni siquiera hay estudios...". Uff.. clase de anatomía tendrán los pediatras, pero de tacto... no sé yo, eh?

Bueno, el desenlace ha sido bueno, mi niño se ha puesto mejor y el Tamiflú se lo han metido por... por, por..por la estantería de la derecha del despacho de la pediatra.

Pues eso... que el blog ha estado abandonado por estas buenas razones... y también por otras que me han tenido muy entretenida, como las nuevas palabras de mi niño: "abu" (abuela) o "eta" (galleta), el descubrimiento de mi niño de algunas partes de su cuerpo: su nariz y la de mamá o su cabeza y la de mamá y nuevos juegos con los que divertirse.

martes 20 de octubre de 2009

Estos no son consejos para madres

Muchas de vosotras ya os habréis dado cuenta de que este blog es fruto de un trauma (entendamos trauma en el sentido más humorístico del término – si es posible - es decir, en el sentido menos dramático de la palabra), producido por el parto y por los meses siguientes a este acontecimiento.

Posiblemente, si entonces hubiese sabido lo que ahora sé, gracias a la experiencia, el ensayo/error, y las lecturas de autores consagrados y madres anónimas y blogueras, las cosas hubiesen sido diferentes.

Una persona cercana me contó hace poco que por fin había llegado su deseado embarazo y entonces pensé que sería bueno compartir esas cosas que había descubierto con las personas que leían mi blog. Me resistía a dar consejos, y le he dado muchas vueltas a este post, para camuflar lo que iban a ser una ristra de pequeñas lecciones para madres aún más novatas que yo. Pero después de pensarlo y repensarlo creo que todo lo que yo pueda contar lo dice mucho mejor Laura Gutman, para mí, en estos momentos, "mi guía espiritual" de la maternidad.

En mi opinión, en su libro "La Maternidad y el encuentro con la propia sombra" Gutman traduce a palabras los sentimientos, complejos y difíciles de explicar, que yo sentí en el parto y en el puerperio.
En resumen, recomiendo leer a Laura Gutman e intentad que los padres de vuestras criaturas os acompañen en esas lecturas, porque puede ayudarles a entenderos mejor- si no lo conseguís, como es mi caso, al menos leedles los mejores párrafos en el intermedio del fútbol.

Y para no dejar en el aire algunos pensamientos que he tenido, os doy una breve lista de cosas que hubiese hecho de otra forma si entonces hubiese sabido lo que sé ahora:


  • Habría vivido el parto más intensamente. Estaba tan cansada, tenía tanto miedo que no me di cuenta de que estaba haciendo la cosa más importante de mi vida, trayendo al mundo a mi niño. No supe darle la bienvenida como ahora lo habría hecho.
  • Hubiese intentado no separarme de mi niño dos largas horas justo después de su nacimiento. En esos momentos tan cruciales para su vida, cuando más indefenso y necesitado estaba de mí, se llevaron a mi niño para hacerle no sé bien qué.
  • Y por último, habría cogido a mi niño en brazos desde el minuto 0 de su vida y lo habría acunado y dado teta a placer, sin ningún remordimiento.

Espero que estos "no-consejos" os sirvan de algo y que aumenten las ventas de los libros de Laura Gutman (quizás, tenga que pedirle comisión).
 

Dedicado a Belén y a su niña, que seguro que será muy "juguetona"

lunes 19 de octubre de 2009

“El cerebro del bebé” - Entrevista a Sue Gerhardt en “Redes”

Este increible reportaje de Redes resume, y sustenta científicamente, muchos de los conceptos y de las premisas que promulga la crizanza con apego. ¡Muy interesante! ¡Disfrutad de él!




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miércoles 30 de septiembre de 2009

Un lavado de imagen para nuestros niños

Si algo necesitan los niños del llamado primer mundo es un lavado de imagen o, dicho más técnicamente, un plan de comunicación. Nuestros niños tienen mala imagen y alguien debería rascarse el bolsillo para pagarles una campaña de relaciones públicas como "el capital" manda.

Tienen fama de ser mocosos, caprichosos, manipuladores, chantajistas y resabiados. Hasta la literatura "experta en educación" habla de pequeños dictadores o niños terribles, proponen poner límites a sus peligrosos deseos y el "no" como forma para ayudarles a crecer. El ideario popular cuenta con expresiones como: sabe más que los ratones "coloraos", te está poniendo a prueba o mientras más llora menos "mea"… que casi siempre se achacan a niños y pocas veces para su beneficio.

Propongo desarrollar una estrategia en medios de comunicación (prensa, radio y televisión) y en los llamados medios sociales (redes sociales de Internet, foros, blogs, etc.), dirigida a padres, madres, abuelos, tíos, personal sanitario y educadores.

Los mensajes serían: No se despiertan por las noches para fastidiarte (su ritmo de sueño es diferente); No se dejan siempre los tres últimos bocados en el plato para atormentarte (¿no será que le pones demasiado?); No se ponen insoportables cuando los recoges del cole (quizás quieran llamar tu atención porque te han echado de menos).

Las tácticas serían envío de notas de prensa a medios de comunicación con estos titulares: "mamá, todavía no sé hablar y si lloro es porque necesito algo"; "papá, no quiero comerme esa última cucharada que el sr. Danone se empeña en poner de más en mis yogures"; "mamá, no soy un reloj, no tengo ganas de ir a la cama a las 8:57"; "papá, si dejas esa figurita a mi alcance ¿realmente pretendes que no la toque?".

Las mamás y papás blogueros podrían dar a conocer estos mensajes, compartir información sobre la corriente de la educación basada en el apego, el cariño, la educación democrática y la empatía.

Para evaluar la campaña lo haríamos de dos formas, cuantitativamente: midiendo la longitud de la sonrisa de nuestros niños y cualitativamente, evaluando si hemos desterrado ese concepto de "niños abusones" de las sociedades industrializadas.

El presupuesto sería 1.000 besos babosos, 700 en concepto de honorarios y 300 para gastos.