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jueves, 22 de noviembre de 2012

Con el Ventolin llegó el amor


Anhelaba este momento, sabía que llegaría y sabía que sería así. La experiencia es un grado y tenía claro que en algún momento, cual amor adolescente, no podría quitarme de la cabeza a mi chico, que el amor que sentiría por él sería tan desesperadamente intenso como el que siento por mi grande. Ni siquiera me sentía culpable porque sabía que ésto iba a pasar.
Y con el Ventolín llegó el amor. El Amor desesperado, el amor enfermizo, obsesivo... Lo miro toser, lo miro respirar, lo miro dormir, lo miro estar... simplemente estar. Y pienso en él al toser, al respirar, al domir, al estar... al simplemente estar.
Afortunadamente, mi amor no es farmacéutico, ni se ve afectado por el Real Decreto-Ley 9/2011, en virtud del cual debo dispensar mi amor por principio activo. Mi amor tiene marca comercial y un claim más famoso que la "Chispa de la vida" de Coca-Cola. “Amor de madre” es una marca reconocida, con muchas impresiones en forma de tatuaje en brazos marineros.

lunes, 20 de agosto de 2012

Dice mi hermano - Vol. 2 - Reina leona


Dice mi hermano que con mis niños soy como una leona. Tanto le recuerdo a la reina de la selva que, una noche, creyó ver una estampa de National Geographic en casa de mi madre. Él llegaba, digamos que de dar un paseo con sus amigos, ya bien entrada la noche, y cuando pasó por el que fue mi cuarto de juventud me vio acostada con un niño en cada brazo.

Dice mi hermano que aquello parecía la sabana africana, la madre abrazando a sus crías con sus zarpas, los cachorros acurrucados en su pecho, era tan real que incluso oyó el rugir de la manada.

sábado, 4 de agosto de 2012

Dice mi hermano Vol. 1 - Recuerdos


Dice mi hermano que recuerda perfectamente el vago sonido de voces lejanas mientras él se abandonaba sobre el pecho de nuestra madre. 

Dice mi hermano que lo mejor de esa sensación era saber que el mundo se podía hundir ahí fuera, pero que sabía que podía estar tranquilo y confiado acurrucado sobre ella. El eco de conversaciones y ruidos no alteraba la paz de sentirse dormitar plácidamente, esperando solamente que ese estado se alargara hasta el infinito.

Ese recuerdo de paz, que quizás sea a su vez un recuerdo del útero materno, es la máxima expresión de la vida plácida de un bebé feliz.

lunes, 16 de julio de 2012

Qué miedo da el miedo


Qué miedo da el miedo cuando ataca dónde más te duele. Cómo es capaz de vencer hasta a la más fuerte, a la más poderosa, a la que más empuje derrocha. 

Qué miedo da el miedo cuando te susurra al oído, cuando te atenaza las piernas, cuando casi te vuelve loca. Cómo ahonda en tu sueño, hasta en tu vigilia, y te merma, y te cansa, y te hunde.

Que miedo da el miedo cuando ya no sirven las palabras, cuando ya no hay nada que decir... 

No te dejes vencer amiga mía... El miedo no va a poder contigo, tienes una red que te protege, que te cuida, que te mima en la distancia. Aquí estaremos para sostenerte cuando tropieces...

Todo va a salir bien. Lo sé.

jueves, 12 de julio de 2012

Por mi culpa, por mi culpa


La culpa aprovecha cualquier rendija para colarse. Un descuido y ya está dentro. Si no es por aquí es por allí pero siempre sabe como meterse dentro. Sutil, sibilina... ¡Qué zorra la tía!

Un bocadito de nada y ¡zas! Le quitas el ojo de encima y ¡plas! Te despistas y ¡adiós! Pero todo es siempre por tu culpa.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa...

- Mamá, deje de culpabilizarse, me dijo la médica...

Y yo pensé, pero si es por mi culpa, he sido yo, he sido yo...

miércoles, 18 de enero de 2012

Cuando seas madre lo entenderás...

Mi niño está dejando de ser un bebé, para ser un chico. Está dejando de relacionarse con los demás de manera “primitiva” para adentrarse en el sutil, y no siempre grato, mundo de la aceptación social.

En la clásica pirámide de Maslow, habría superado las necesidades más básicas: la fisiológica y la de seguridad (en esta última espero haber contribuido en algo), para estar inmerso en la afiliación y empezando a “sufrir” la del reconocimiento.

Pero, dejando a un lado esta clase de psicología barata, pasemos a los hechos: tengo ganas de estrangular a un tal Antonio - nombre figurado para evitar susceptibilidades. Ese maldito niño del demonio martiriza a mi hijo diciéndole que es malo y que es tonto porque se sale al colorear. 

Mis más bajos instintos se remueven y, si no fuera políticamente incorrecto (y me temo que ilegal), me hubiese lanzado a darle un accidental golpe al tal Antonio cuando mi niño, entre lágrimas, me decía: - ¡¡¡¡Mamá yo no soy malo y Antonio dice que yo soy maaaaaalo!!!!

Quizás como todas las madres, pienso que mi hijo es especialmente sensible, lo veo tan tierno, tan ingenuo, que sólo pienso en evitarle cualquier cosa que le haga daño. En ese sentido, hasta ahora, mi único temor era que se sintiera desprotegido en el cole o que pudieran pegarle… pero ahora me doy cuenta de que una patada o un empujón entre compañeros son casi más sanos que algunas palabras.

También sé que mi niño no es un santo y que sabe defenderse, y no te digo yo que no le hayan caído una o dos patadas en la espinilla al tal Antonio (¡Ole mi niño!) – nota mental: avisar a mi psiquiatra de estos brotes agresivos- pero aún así, me duele en lo más profundo que alguien pueda hacerle daño - ese daño fino, agudo, como una agujita, que duele en el alma… - ese daño que a él le dolía tanto la otra noche, cuando me contaba que su compañero le había llamado malo.

Sé que esto no es nada, sé que me queda mucho por sufrir (y también por disfrutar con mi niño… y con el que viene), pero existen grandes verdades en el universo que, por repetidas, no han perdido su valor: como un hijo no duele nada y cuando seas madre, lo comprenderás.

martes, 20 de julio de 2010

Un mar con traducción simultanea…


Soy de mar y entiendo de mareas y de vientos. Llevo el yodo, la sal y los rizos de las olas en mi ADN, pero este fin de semana he disfrutado de unas playas en las que he necesitado traducción simultánea.

Son playas verdes, salvajes, cristalinas. Son playas que aparecen y desaparecen, en las que el aire corre fresco, donde los niños lucen bañadores a juego con sus gorritos y pequeños neoprenos para sus pequeñas tablas de surf. Las señoras pasean por sus grandes orillas peinadas de peluquería, con sus elegantes pareos… Las toallas son de rizos más mullidos y los señores, muy orondos, te ceden el paso con amables sonrisas.

Las playas de mi tierra son más bulliciosas, huelen a espetos de sardinas y a mar concentrado. Son luminosas, de arena negra, llenas de abuelas gordas, de señores muy delgados de un moreno plomizo y niños gritones y ‘coloraos’. Los vecinos de chambao compiten por el espacio y, hasta no hace tanto, su banda sonora eran las ollas express anunciando que el potaje estaba listo.


Los días de playa que yo recuerdo, son de sandía en la orilla, de calor espeso y de niños cogiendo coquinas. Son días de croquetas frías y de tortillas de papas, de helado por la tarde y de champú en la ducha… son de llegar reventao’ a casa, ardiente por el sol y con los labios quemados.

Hay otras playas y son diferentes pero yo, como dice niño, me quedo con la playa de la abu Lola, las playas de mi infancia y espero, que las playas de la infancia de mi niño, donde la arena quema y se toma el sol mirando al mar.

martes, 14 de abril de 2009

Las madres…

Leyendo el siempre interesante y divertido blog "Me crecen los enanos" me ha llegado la inspiración…

Siempre he pensado que una madre es lo más grande y, aunque aún casi no me lo creo, ahora la madre soy yo.


Si tengo suerte, y lo hago medianamente bien, mi hijo sentirá por mí lo que yo siento por mi madre… no es sólo amor incondicional, es sentir en ella mi casa, son esos brazos entre los que siempre te encuentras bien, son las manos que curan mis heridas.

Cuando las madres luchan por sus hijos, las admiro hasta el extremo. Las madres que pelean por sus niños hacen que este mundo sea mejor, mientras existan las madres todos estaremos a salvo y seremos más felices.

Por favor, que nadie me desmonte mi teoría hablándome de las malas madres, que también las hay... pero el hecho no es ser o no ser madre (biológicamente hablando) el hecho es sentir como sienten las madres que luchan por sus hijos, para traer al mundo esas cosas buenas de las que hablo.


lunes, 30 de marzo de 2009

A mi niño le gusta…

A mi niño le gustan los globos deshinchados, las cajas vacías y los libros de animales. Disfruta quitándose los zapatos, calcetines fuera, y pies a la boca…

A mi niño le encanta escuchar a su madre cantar, volar con su padre.

Se ríe con las palmas, acaricia mis manos y observa mis anillos…

Oigo carcajadas, es mi niño que se ríe mirando la tele…

Le gustan las fotos, mirarse en los espejos, la música de su padre… Mi niño es feliz, ¿qué más puedo pedir?

domingo, 15 de febrero de 2009

Cuando mi niño me mira…

Mi niño lo mira todo, curioso…
a veces se ríe mirando las cosas, atento…

observa cada detalle, y toca todo lo que está a su alcance.

Y hay veces, cuando me mira a mí, que me pregunto qué estará pensando.
Me sonríe tierno… me toca la cara, suave…
En ocasiones me da vergüenza mantener mi mirada en sus pequeños ojos, intenso…

Cuando me mira mi niño, cuando me mira mi niño…
Me gustaría saber lo que piensa para recordárselo cuando tenga quince años y me diga: mamá, me estás rayando…